
La tentación es llenar la maleta de cosas «por si acaso». La regla que funciona en China es la contraria: llevar menos, y llevarlo bien elegido, porque comprar lo que falte es fácil y barato en casi cualquier ciudad.
China no es un destino donde falte de nada. En cualquier ciudad grande hay farmacias, tiendas de ropa, electrónica y supermercados, y el precio de lo básico suele ser más bajo que en Europa o América Latina. Por eso, llenar la maleta por miedo no tiene sentido.
Lo que sí conviene llevar es aquello que es difícil de conseguir o de explicar en otro idioma: la medicación personal, las gafas de repuesto, el adaptador de corriente concreto, las cremas o productos muy específicos. Y, sobre todo, la documentación bien organizada.
Un equipaje razonable para dos semanas de viaje por China cabe en una maleta mediana más una mochila de día. Si vas a moverte entre ciudades en tren, cuanto menos lleves, mejor: cada desplazamiento se convierte en un acarreo.
China funciona a 220 voltios y 50 hercios, igual que Europa, así que los aparatos europeos no necesitan transformador de tensión. Para quien viaja desde América Latina, donde la red es a 110-127 voltios, la cosa cambia: hay que comprobar si el aparato admite 220 V antes de conectarlo. Un cargador de móvil o de portátil casi siempre los admite; un secador de pelo o una plancha, muchas veces no.
El enchufe chino es del tipo con dos clavijas planas y, en el modelo más común, una tercera pata vertical: es compatible con los enchufes europeos de tipo C en muchos casos, pero no siempre encaja bien. La solución más práctica es un adaptador universal, que cuesta poco y evita sorpresas.
Merece la pena llevar varios: uno en la maleta y otro en la mochila de día, y una regleta pequeña con varias tomas, porque en los hoteles las tomas suelen estar en un solo punto junto a la cama o al escritorio.
China va del desierto de Gobi a las selvas tropicales de Yunnan, y del calor húmedo de Cantón a los inviernos secos y duros de Pekín. La ropa no se elige por el país, se elige por la ruta.
Para el verano, lo importante es ropa ligera, transpirable y cómoda para caminar. En muchas ciudades hará calor y humedad, y la mejor defensa es poder capas y tener calzado de sobra. Para el invierno, hay que pensarlo bien: en el norte hace frío seco y las temperaturas pueden bajar mucho, mientras que en el sur el frío es más húmedo y menos previsible.
Hay tres prendas que casi nunca fallan: un calzado ya estrenado y cómodo, una capa impermeable ligera para la lluvia, y una prenda de abrigo ligera que sirva de capa extra. Y si el viaje sube a la altitud —meseta tibetana, Huangshan, Zhangjiajie—, hay que preparar abrigo para frío real, incluso en verano, porque por la noche la temperatura cae con fuerza.
No hace falta ir con una farmacia portátil, pero un botiquín pequeño evita complicaciones y, sobre todo, evita tener que explicar en otro idioma lo que necesitas a las dos de la mañana.
Lo básico es: analgésicos y antitérmicos de los que ya uses, algo para el malestar estomacal, un antiácido, un antihistamínico, sales de rehidratación, tiritas y un antiséptico. Si viajas a la altitud, consulta con tu médico antes de salir sobre si necesitas algún medicamento específico.
Y por encima de todo, la medicación personal y crónica: llévala en cantidad suficiente para todo el viaje, en el equipaje de mano, con la receta o el informe médico que la justifique. Es lo único del equipaje que no se puede comprar ni sustituir en destino con facilidad.
Es el punto donde más gente se lleva una sorpresa, porque las reglas son distintas a las de Europa o América y se aplican de forma estricta.
Lo primero son los líquidos en el equipaje de mano: si tomas un vuelo interno o entras con equipaje de mano en un tren, hay límites de cantidad y las botellas grandes se quedan en el control. Lo mismo con cualquier objeto que pueda considerarse peligroso: navajas, tijeras grandes, herramientas, algunos productos de aseo en aerosol.
Lo segundo, y esto es específico de China, son ciertos artículos que se consideran sensibles y pueden dar problemas en aduana: publicaciones con contenidos políticos, banderas o símbolos considerados inapropiados, material cartográfico que no respete las fronteras oficiales del país. No hace falta llevar nada de esto, y es mejor no llevar nada que genere dudas.
Y lo tercero: si compras réplicas de marcas o productos falsificados, hay límites y pueden retirarse. No es un problema habitual, pero conviene saberlo antes de llenar la maleta de imitaciones.
La documentación es la parte del equipaje que, si falla, arruina el viaje. El pasaporte con el visado en vigor es imprescindible, y conviene llevar copias físicas y digitales para no depender de un solo soporte.
Además del pasaporte, merece la pena tener a mano: el billete o la reserva del vuelo, la reserva del primer hotel con la dirección escrita en chino, el seguro de viaje con el número de póliza y el teléfono de emergencia, y las entradas o reservas que se hayan hecho con antelación.
La forma más cómoda de organizarlo es un sobre o una bolsa dentro de la mochila de día con las copias en papel, y una carpeta en el teléfono con todo escaneado. Y una tercera copia, por si acaso, enviada a tu propio correo.
La mochila que se lleva encima todos los días es más importante de lo que parece, porque es la que trabaja de verdad. Aquí lo útil es lo ligero y lo que resuelve problemas concretos.
Lo esencial: agua, el teléfono con batería externa, la dirección del hotel escrita en chino, pañuelos de papel —muchos baños públicos no tienen papel—, un pequeño gel desinfectante y algo de efectivo. Si el itinerario incluye templos, conviene llevar algo para cubrir hombros y rodillas; en muchos sitios se exige para entrar.
Y si es temporada de lluvia o el itinerario toca zonas húmedas: paraguas plegable o chubasquero. En muchas ciudades, el clima cambia rápido y tener una capa impermeable ligera evita tener que comprar paraguas en cada esquina.
Tanta importancia como lo que se mete tiene lo que se deja en casa. Estos son los objetos que la mayoría de los viajeros lleva y que casi nunca usa:
No existe una lista de equipaje universal para China, porque no es lo mismo viajar a la meseta tibetana en octubre que recorrer las ciudades de la costa en primavera. La ropa, el abrigo y la medicación dependen por completo de la ruta y de la estación.
Por eso, lo más útil es que la lista de equipaje salga del itinerario concreto, no de una web genérica. Cuando el viaje se prepara con ChinaTour.es, el sitio en español del grupo JoyoTour, se entrega al viajero una propuesta de equipaje ajustada a las fechas, las ciudades y la altitud del recorrido, con los avisos específicos que corresponden a esa ruta.
Nuestros diseñadores han preparado viajes de todo tipo —familias con niños, lunas de miel, expediciones fotográficas, viajes de estudio y estancias de bienestar para viajeros mayores— y cada uno lleva un equipaje distinto. Si tienes dudas sobre qué meter en la maleta, se puede preguntar por WhatsApp en el +86 177 0971 7171, en horario de 09:00 a 21:00 hora de Pekín.
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